NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

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rock NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Jue Ago 26, 2010 9:41 pm

esta nove no es mia es Autora: Shiloh Walker es muy hot

tn estaba preparada. Estaba comprometida para casarse con el hombre perfecto. Era rico, al parecer fenomenal, y médico. Entonces, en el Día de San Valentín, recibió una canasta. Llena de juguetes indecentes.
Después de eso empezaron a llegar más cartas. Luego llamadas de teléfono. Y su perfecto prometido ya no le estaba pareciendo tan perfecto.
Una noche, su admirador secreto entra en su casa después de una llamada telefónica, y ahora, ella sólo le pertenece – solamente a él – en cuerpo y alma.

SON 6 CAPITULOS
LA SIGO?

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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por almustyles el Vie Ago 27, 2010 12:45 pm

Siguelaaaaa
A mi me a gustado mucho,
X la madre de los Jonas siguelaaaaaaa
Es q me parece muy hot y muy buena.
Siguelaaaaa
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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Vie Ago 27, 2010 8:10 pm

CAPÍTULO UNO Había otra carta encima de su escritorio. Sintiendo que su corazón saltaba a la vez que un calor se reunía en su bajo vientre. Echo un vistazo alrededor, asegurándose de que nadie más la había visto. Más instintivo que otra cosa, ya que ella era por lo general una de las primeras en llegar a la oficina. Despacio, se seco sus manos, extendiendo una de ellas. ¿Seria un poema esta vez? ¿Otro relato que la haría temblar y la llevaría casi al orgasmo? ¡No!. Esta vez, no. Esta vez sólo leyó, Pronto. Santa Maria, que había querido decir. Quien la llamaría tan tarde por la noche—quien dejaría estas pequeñas y sucias historias, o los románticos poemas—iba a salir finalmente, y se iban a encontrar. Cara a cara. La primera carta había llegado casi cuatro meses atrás, el Día de San Valentín, con una cesta llena de algunos pequeños artículos interesantes. Un par de retazos de tela— como esposas—pero hecho de un material muy suave que no causaría dolor. Una pluma. Una botella de crema de masaje. Una tarrina de nata montada. Y un imán. El imán había leído Tú. Yo. Esposas. Nata montada. ¿Alguna pregunta? Desde entonces, recibía unos sobres de un tieso marfil de un papel pesado que parecía lino. La escritura estaba toda escrita a mano y le parecía familiar, pero no lograba ubicarla. Interesante, ya que sus trazos eran muy elegantes, sobre todo para un hombre. Un mes después de que las cartas hubieran comenzado a llegar, siguieron las llamadas telefónicas. Ella frotó su mano izquierda nerviosamente contra sus pantalones, el anillo en su dedo brillaba burlonamente. Las cartas habían comenzado a llegar una semana después de que se hubiera comprometido con max. Y cuando ella se lo contó, de mala gana, sobre el hombre misterioso—quién rechazó dar su nombre cuando él la llamó—él sólo había respondido—Ese hombre no esta en sus cabales. Ella sospechó que las cartas habían comenzado debido a la oferta de matrimonio. Y también sospechaba, que su admirador secreto tenía razón. Sólo la lectura de su carta la había encendido más que las caricias de max. Caricias tibias, solo eso. Si sólo fueran sus cartas, pero con solo escuchar su voz, su sexo se humedecía y le dolía, ¿Como seria tocarlo, y si él la tocaba? ¿Cómo seria? Ella lo iba a averiguar. Pero tal vez, debería de decírselo a max. Un rubio prepotente, la observaba desde el otro lado de la mesa, mientras empezaba a golpear con nerviosismo sus dedos sobre el mantel blanco. Él levantó su vaso de cristal y bebió unos sorbos antes de colocarlo otra vez sobre la mesa, y mirarla fijamente como si fuera un espécimen de laboratorio bajo un microscopio. Él estaba enfadado. Y ella raramente veía a max enfadado, pero el tic que palpitaba en su barbilla era una demostración de que lo estaba. — ¿Por qué no has llamado a la policía?— Preguntó él finalmente. ¿A la policía? ¿Por qué demonios debía de llamar a la policía? Este pensamiento, debió de mostrarse en algún gesto de su cara, porque Pondo se inclinó hacia delante y dijo —Tienes a alguien acechándote, te ha enviado amenazantes regalos y notas, te ha llamada a casa, y no has llamado a la policía, eres una pequeña beep. No pareces tú, (tn). Sus ojos se entrecerraron cuando ella dijo despacio, con cuidado —No soy beep. Él no quiere hacerme daño, max. — ¿Esposas? ¿No crees que eso es una amenaza? — dijo max arrastrando las palabras, sacudiendo su cabeza. No. Ella pensaba que era emocionante. Esposada a una cama, tal vez hasta con los ojos vendados, ¿mientras un hombre recorría con sus manos todo su cuerpo? Mientras la follaba, dándole palmaditas en su trasero…(tn) sintió sus pezones comprimirse, y por la seda de su camisa, supo que Pondo también podría verlo. Su sexo le dolió otra vez, y empezó a rezumar su humedad. Podía sentir como su crema mojaba sus bragas, y tenía la imagen del hombre misterio sentado a su lado, deslizando su mano a lo largo de su muslo, arrastrando sus dedos hasta sus pliegues mojados, acariciando su clítoris mientras continuaba una conversación. —(tn). Ella sacudió su cabeza, y abrió sus nublados ojos para mirar fijamente la cara de max. Su cara era inflexible y severa. Despacio, él se puso de pie, bebiendo de un trago la bebida que había sobre la mesa. —Tengo que regresar a la oficina, — dijo él quedamente, la rabia palpitaba en su voz. —Y creo que debes saber lo que quieres en la vida. Si soy yo, entonces vas a irte a casa como una niña buena, recogiendo todas las cartas y entregándoselas a la policía. Él se acercó y bajó su cabeza para susurrar en su oído —Y por Dios, ten algo de dignidad. Pareces estar listo para que te fo*llen aquí mismo. Su cara ardió mientras él se alejaba. Estaba segura de que todo el mundo la contemplaba, pero cuando ella echó un vistazo alrededor, nadie parecía mirarla. Esperó hasta que su respiración se calmara, luego se levantó, dejando algo de propina sobre la mesa. max era uno de los médicos más respetados del área, un cardiólogo que trataba los problemas cardiacos con sus magnificas habilidades quirúrgicas y con la ayuda de la medicina moderna. Pero cuando este era entender el corazón humano, era el hombre más obtuso.

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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por almustyles el Vie Ago 27, 2010 9:03 pm

Siguela Yoli
Me a encantado el capitulo.
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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por Nina el Vie Ago 27, 2010 10:15 pm

olz!! NEW READER!! ozea tienz k ponr otro cap
YAAAAAAAAA
RIGHT NOW!! ME NKNTOO
SIGUELA!!
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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por rox el Lun Ago 30, 2010 2:59 pm

nueva lectora siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaa :rock&roll:
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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por almustyles el Mar Ago 31, 2010 6:26 pm

Yoliiiiiiiiiiiiiii
Siguelaaaaaaaaaaaa
Por la tumba de mis abuelos siguelaaaaaaaaa
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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Miér Sep 01, 2010 8:35 pm

gracix ya le pongo el capítulo

CAPÍTULO DOS

(tn) caminó hasta la oficina de pediátrica donde ella era la gerente, solo concentrándose en colocar un pie delante del otro. El anillo de su mano nunca lo había sentido tan pesado, y en su garganta se había formado un nudo de pesar.
No entregaría las cartas a la policía.
E iba a devolver el anillo de compromiso.
Después de cuatro horas arrastrándose para acabar su trabajo, fue capaz de escaparse, cobrar algo de efectivo y controlar los registros para el depósito de cada noche, lanzando su bolso sobre un hombro, con la carta de aquella mañana guardada sin peligro en su interior.
La añadiría al resto cuando llegara a casa.
Y si el misterioso hombre la llamaba esta noche, le preguntaría cuando se podrían encontrar.
Mientras conducía por la avenida, vio a nick a una yarda al lado suyo, su delgado, bronceado y sudoroso cuerpo recostado sobre un joven árbol. nick había sido su mejor amigo durante años. Más tarde ellos se habían graduado, pero habían perdido contacto cuando él se alisto en la Marina. Después de licenciarse, pasó a formar parte de los SEAL, y esto lo había cambiado aun más. Su cara risueña se había transformado en una de seriedad, aunque sus ojos todavía fueran amables.
Las visitas infrecuentes a casa habían cambiado su relación de amigos cercanos a distantes. Él había dimitido hacia dos años después de que una bala hubiera traspasado su espalda, llegando demasiado cerca a su columna vertebral.
Él podría haber continuado siendo militar, comenzado a entrenar a SEALS, u otra una docena de cosas. En vez de entrar en la administración o la enseñanza, él había decidido regresar a casa. Ahora tomaba clases de justicia y se graduaría la próxima primavera. Ella le saludo distraídamente mientras entraba, sin hacer caso de los gestos que hacia él para que se le uniera, haciendo como si no lo hubiera visto.
No estaba para conversaciones superfluas.
nick sintió su mandíbula apretarse, cuando ella cerró la puerta detrás suya.
(tn) fácilmente olvida a un amigo.
Tal vez él debería de haberla contado sus sentimientos más íntimos antes de incorporarse en la Marina.
La amaba.
Desde que tenía seis años, pensaba. Siempre había sido ella. Había crecido siendo un niño salvaje y camorrista, a un adolescente aún más salvaje que antes, para irse a la Marina. El aspecto lúgubre de aquella vida le había cambiado un poco, pero la bala que había acabado con su carrera había terminado con la poca ferocidad que le quedaba.
Él había planeado ir a casa durante sus vacaciones y cortejarla. Pero ella se había mostrado distante. Entonces se había decidido, durante su última misión, de la que iba a estar fuera unas semanas, que cuando pudiera, la tendría por fin en su vida, comunicándola lo que sentía.
Pero en su camino lo que se había cruzado fue bala.
Todo había cambiado.
Pero siempre estaba (tn).
Ella había sido su constante.
Después de la terapia había regresado a casa, con la intención de recuperarse un poco y salir tras ella.
Que era donde estaba en este momento.
Cuando por fin pudo caminar erguido y no parecer un lisiado, ella se había liado con un maldito Doctor. Se había enfadado, pero luego había pensado que era mejor permaner algo retirado. max era una equivocación para ella. Esto no duraría, por lo que él esperaría un poco más.Pero unas semanas, se convirtieron en meses, y luego en seis meses. Casi un año había pasado y ellos todavía estaban juntos.
Entonces el bastardo va y le propone matrimonio.
Cuando nick vio ese día, el anillo en su dedo, supo que tendría que hacer algo.
Entonces él envió la cesta.
Había estado en su casa durante los dos últimos años y había observados cosas sorprendentes, pensadas para complacerla —un ingreso a un club de lectores eróticos, varios libros del dicho club dispersados por la casa, libros en varios discos de editoriales eróticas.
Un vibrador.
Él había ido al Ministerio un día y había navegando por una página Web donde había una amplia variedad de la lencería de seda y de cuero, y su p*@e se había puesto rígido, mientras la imaginaba con algunos de los artículos que había visto.
Su cariñin, la pequeña (tn) era una gata montesa bajo esa apariencia exterior tranquila. Él podría imaginársela en su cama, con los ojos vendados, su piel pálida brillando contra la lencería negra, su pelo rubio platino cayendo alrededor de sus hombros. No la dejaría escapar.
Después de la cesta, había seguido con las llamadas telefónicas, cambiando su voz, disfrazándola fácilmente. Después de todo, esa preparación era la segunda naturaleza de un SEAL. Justo hasta cuando entraba en la oficina el pequeño Doctor donde ella trabajaba. Era como coser y cantar.
Pero la espera era la parte más difícil.
La espera lo estaba conduciendo a la locura.
Él la había visto por su ventana cientos de veces, para ver sus cartas esparcidas a su alrededor en la cama. La primera vez había sido muy tarde ya de noche, mientras él merodeaba por el patio trasero, después de despertarse con un sudor frío por una pesadilla. Su dormitorio tenía tres ventanas, unas en las paredes que daban al Este y otra al Sur, dándole así una vista muy clara de su casa. En la parte trasera, había una yarda de césped y árboles, y desde allí nadie podía ver nada.
Pero cuando nick había comprendido esa noche que podría ver mejor que otras veces. Transpuso esa yarda de terreno, solo pensando en echar una carrerita, y había echado un ligero vistazo hacia su casa reflexivamente al ver las luces encendidas.
Su corazón palpitaba apresurado, cuando miró hacia lo alto brevemente y la vio por la ventana de la esquina, tumbada en su cama, con una sonrisa diminuta en su cara, los ojos casi cerrados, con la cabeza hacia atrás, y una de la cartas sostenida libremente en una mano apoyada en su vientre.
Él trató de resistir—y por lo general lo lograba—al impulso de permanecer allí de pie y poder observar algo más de ella. También, era bastante complicado, considerando la disposición de sus casas respectivamente. En el lado occidental de su casa, afrontaba el lado del Este de la suya, él tenía un gimnasio-oficina en su casa, todo combinado. Y con frecuencia, con bastante frecuencia, se había encontrado mirando por si la veía a la vez que se ejercitaba sus músculos.
Pero, después de su andadura de la última noche, lo que había visto comenzó a sustituir sus pesadillas por su dulzura, con sueños ardorosos. (tn) había olvidado cerrar las cortinas otra vez, y nick se tumbo en la hamaca, moviéndola de un lado a otro, como si estuviera en cubierta, en vez de en mitad del jardín de su casa, contemplando el cielo, con sus ojos arenosos y pesados por la necesidad de dormir, pero el sueño lo eludió.
Alzando la vista, disfrutando de la fresca brisa de la primavera, había sido recompensado de golpe con la vista de su persona—primero con sus bragas, luego ella las había deslizado lejos, comenzando a bombear sus delgados dedos en su sexo, y finalmente había sacado su vibrador, su cabeza echada hacia atrás por el placer mientras ella se masturbaba hasta llegar al orgasmo—con todas sus cartas extendidas a su alrededor.
Él la había llamado tarde, esa noche y había jugado con ella mientras conversaban, pero él no había sido lo bastante afortunado para obtener todo el espectáculo, porque ella había corrido las cortinas sobre las ventanas, probablemente para que no la molestara el sol del atardecer, y él no estuvo seguro de comenzar a esconderse por toda la vecindad solo para ver si podía verla por otra ventana.
Dos noches habían pasado ya desde que él la había llamado por última vez.
Acechando la casa, él se dirigió hacia el cuarto de baño, con la intención de lavarse la mugre y suciedad de su cuerpo. Él abrió la ducha, y mientras se calentaba el agua, destapó una cerveza. Acabándosela antes de entrar en la ducha, dejó que el chorro de agua caliente cayera por su pelo negro y piel bronceada, sus ojos verdes claro cerrados ante el alivio de sentir el agua trabajar un poco en la rigidez de su espalda.
Su p*@e estaba erecto y doloroso de solo pensar en (tn). Cerrando su puño alrededor de el, mientras una sonrisa amarga se curvaba en su boca. Apunto de masturbarse otra vez, recordando el cuadro que ella había ofrecido. Bombeo su mano de arriba abajo, la cabeza de su p*@e sacudiéndose rítmicamente, la imaginó en su cama, solo con su gloriosa seda de su pelo y una sonrisa, mientras él extendía los labios hacia su sexo y la lamía.
Pronto. Maldita sea, pensó con un gruñido, a la vez que su semilla se limpiaba al caer en el desagüe. Pronto. Si él no la follaba pronto, iba a volverse loco.
Y si ella dejaba a ese Doctor bastardo joderla otra vez, la iba a zurrar.

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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por almustyles el Miér Sep 01, 2010 9:56 pm

Siguelaaaaaaaa
Me encantaaaaaaaaaa
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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Miér Sep 08, 2010 9:30 pm

Todavía durmiendo, él deslizó la venda sobre sus ojos, la ato bien después de hacerla rodar a un lado para que quedara de frente. Entonces él saco las cadenas o lazos acolchados, y tomó sus brazos sobre su cabeza, colocando los lazos en las columnas de hierro labrado de su cabecero.
Todavía no hubo ningún signo de despertar.
¿Qué haría primero?
(tn) se movió despertándose despacio, ciertamente ella estaba soñando. Unas manos calientes y grandes con ásperos callos, acariciaban su cuerpo, suavemente, (tn)mente. Desconcertada, ella abrió sus ojos, pero no pudo ver nada. Y cuando ella trató de mover sus manos, no pudo moverse.
Pero antes de que el pánico la asaltara, una áspera y familiar voz le susurró al oído —No tengas miedo. Ya te dije que sería pronto. Esta noche voy a mostrarle solo que eres completamente mía.
— ¿Qué haces aquí?— jadeó ella, incapaz de mitigar el miedo que la había llenado cuando se había despertado.
Ella juró que lo sintió sonreír, percibiendo el calor perezoso de su división mientras él se apartaba aún lado. — ¿Qué crees que estoy haciendo aquí, (tn)? — preguntó él escuetamente. Su áspera y baja voz envió temblores a lo largo de su espalda, volviendo prietos sus pezones. —No te haré daño. Nunca te haría daño. Sólo quiero tocarte, sentir tu suavidad, sentir como te mueves debajo mía mientras te monto. Y esperaremos solo un ratito antes de que saquemos la nata montada.
Él no prometió excluir las esposas.
Oh, Maldita sea, era él realmente.
—Tu…— susurró ella inestablemente. Unas punzadas diminutas de miedo se dispararon en ella, como no podía sentir ninguna maldad, ninguna intención maligna por parte del hombre, o sino ella nunca disfrutaría. Sus manos la acariciaban con cariño, protectoramente. —Quiero verte.
—Todavía no, (tn) — susurró él contra su oído, acariciándolo con la nariz suavemente antes de agarrar el carnoso lóbulo en su boca y morderlo suavemente. —Te dije como quería tomarte.
—No puedes — dijo ella débilmente. —No te conozco.
Él se rió, suavemente, un (tn) sonido mientras él la besaba a lo largo de su cuello. —Siempre me has conocido, — dijo él. —No te haré daño, Lo juro. Pero dame esto.— Una mano se deslizó hacia abajo por su vientre y ella lanzó un gritito, cuando él transpuso sus rizados mechones para penetrar en su sexo, bombeando con su mano despacio, girando su muñeca con cada movimiento, mientras su pulgar daba vueltas sobre su clí*toris.
nick aparto la vista de su cuerpo, para mirarla mientras él finalmente la jodia con su mano. Sus pequeños pecho eran pálidos, suaves, sus pezones eran como pequeñas bayas oscuras que él quiso tomar en su boca. Su torso estrecho llameó ligeramente desde sus caderas, y su respiración era agitada, mientras él la miraba fijamente, casi hipnotizado, observando como sus dedos la separan, deslizándose hábilmente por sus pliegues, arrullando su clítoris antes de deslízalos hacia dentro de su cremoso y mojado se*xo. Ella gi*mió y se resistió debajo de él, su crema empapaba sus dedos, deslizándose hacia arriba, alrededor de los estirados pechos. Cuando su cuerpo comenzaba a calmarse, él dejó la cama y alcanzó su bolso. La primera cosa que él sacó fue un pequeño y poderoso vibrador llamado bala. Era largo, una columna delgada para jugar con el ano, lubricante, un p*@e normal y un vibrador adaptable.
Tomando la bala, nick se tumbó entre sus piernas, extendiéndolas ampliamente y soplando sobre su carne expuesta. En la débil luz, pudo ver los músculos de su vientre contraerse mientras ge*mía. Entonces él encendió el botón de la bala, presionando contra sus pliegues, colocándolo de modo que presionara directamente contra su clí*toris. Ella se resistió y lanzó un grito ante el sobresalto, sacudiendo sus caderas. El (tn) olor de su excitación llenaba el aire, embriagándole.
—Necesitas más que un hombre como max — murmuró él, bajando su cabeza hasta que su cara estuvo encima de su entrepierna. Él separó la pieza diminuta de seda de su hendidura, a la vez que aspiraba su olor, deleitándose de el, llenando su cabeza de su olor, y luego él bajó su boca, deslizando su lengua hacia abajo por su hendidura, saboreando su (tn) sabor. — ¿Crees que él va a jugando con juguetes como estos? ¿Piense que él le atará alguna vez, o te dejará atarlo?
(tn) no podía pensar. Por las poderosas vibraciones de la bala y, por el continuo golpeteo caliente y mojado de su lengua, la estaba privando de todo aliento, sin ningún pensamiento racional. Despacio, aumento la presencia de su lengua y menos del vibrador, empezó a mecer sus caderas contra su cara, chillando por el placer cuando la amamantaba, comía e introducía su lengua por su pasaje mojado.
(tn) se sacudió el cordón que estaba alrededor de sus muñecas inútilmente. Su aliento se atoro en sus pulmones, cuando él colocó su boca en su clítoris y una vez más reanudó su martirio con sus dedos en su doloroso sexo. Brevemente, su boca la abandonó y él murmuró —Estas tan apretada, (tn). ¿No has estado jo*diendo al bueno del doctor?
—Nuh…no — tartamudeó ella, sollozando mientras él sumergía sus dedos más dentro. Ella no había estado beep con nadie. Solo alguna vez, hacia ya tiempo. Sacudiendo hacia abajo sus manos, tratando una vez más de liberarlos, antes de que ella dejara y simplemente enlazara sus dedos alrededor de los listones de hierro del cabecero de la cama.
—Buena chica — susurró él con aprobación, chasqueando con su lengua el henchido clítoris. —Me alegro de oír eso—tan alegre de que no le engañara esa noche. — Sí hubieras estado jo*diéndo con él, tendría que castigarte. Y no podría hacerte daño, pero me volverías loco en cambio, saboreando y montando tu pequeño y caliente cuerpo, me volverías más loco de lo que ya estoy. Lamento decirlo, pero había estado tentado a tenerte en este estado toda esta maldita noche, sólo para mostrarte como me he sentido.
Con un gemido ahogado, ella dijo —Has estado jugando conmigo durante meses.
Cuando él se sentó, ella pensó que se le había formado una sonrisa de su boca. — ¿Meses? — repitió él, su voz fue hosca y áspera, sólo por encima de un susurro, mientras él deslizaba sus manos, y empujaba su camisola más arriba, echando suavemente nata sobre sus costillas. Ahuecando sus pechos, con sus pulgares e índices y pellizcando sus pezones. — ¿Sólo meses? Cariño, tú has estado jugando conmigo durante años.
— ¿Cómo podría yo hacerlo? No te conozco — susurró ella desigualmente cuando su caliente boca se cerró sobre su pezón.
Él se retiró y soplo sobre su pezón. Para decir —Me has conocido durante años.
Y algo en su voz le resulto familiar. Pero antes de que ella pudiera adivinar el qué, la correa fue separada de un tirón y él se colocó entre sus muslos. Sintiendo el áspero material de sus

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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Dom Sep 26, 2010 2:19 pm

la sigo Question Question Question

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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Dom Mar 27, 2011 1:27 am

nadie me ha respondido si qui que la siga a lo mejor necesitais capitulos o algo asi



jeans contra la sensible carne de sus extremidades, y el movimiento precipitado y áspero cuando él retiraba su ropa. Cuando ella lo sintió otra vez, estaba desnudo. Él bajó hacia ella, su musculoso pecho aplastó sus pechos cuando él cambió de posición su parte inferior, colocando sus piernas hacia arriba y así montarse sobre sus caderas.
Ella se calmo cuando sintió la punta de su p*@e sondeando en su entrada. —Apretado — refunfuñó él otra vez, con voz áspera y gruesa, a la vez que comenzaba a introducir su pe*ne en su interior.
—Por favor — jadeó ella, meciendo sus caderas.
— ¿Por favor qué? — jugueteo él, cambiando de posición y apoyando su peso para así poder acariciar su clí*toris otra vez.
Él bajó su cabeza para agarrar uno de sus apretados pezones con su boca, lamiéndolo y mordiéndolo, hasta que la hizo ge*mir y luego él alzó la vista hacia ella otra vez. Su voz era sólo en mitad broma cuando él dijo otra vez — ¿Por favor qué? ¿Por favor jó*deme? Estas mojada, pero tu pequeño y (tn) sexo es tan apretado.
—Por favor — ella lanzó otra vez un ge*mido, elevando sus caderas más alto, tratando de tomarlo más en su interior. Pero él todavía se sostenía, con su grueso p*@e sólo…allí, justo dentro de los labios mojados de su se*xo, sin moverse.
— ¿Por favor qué?— Gruñó nick, conteniéndose. — ¿Por favor jódeme? ¿O por favor para? — No me hagas parar, cariño, pensó con desesperación. Ella estaba tan mojada, abierta y lista, pero él tenía que asegurarse que ella quería esto, no sólo su cuerpo, por que (tn) tenía que querer esto. —Dime que quieres. Cualquier cosa dime que te jo*da, o dime que me marche, pero dímelo.
(tn) susurró —Jó*deme, por favor. Oh, por favor, jó*deme. — Su voz se rompió cuando la fue elevando, lentamente, al compás del caliente latido que se estaba formando en su dolorido se*xo.
Los ojos de nick se cerraron por el alivio, mientras se instalaba sobre ella pesadamente, extendiendo sus muslos ampliamente, e introduciéndose—ella estaba mojada, un camino cremoso que se amoldaba a su p*@e como un apretado puño de seda.
Él redujo la marcha, aunque, cuando ella se tensó a su alrededor, suave, el dolor llenó el gem*ido que salio de su (tn) boca.
Él era grande. Oh, Maldición. Demasiado grande. (tn) gim*ió cuando la ardiente presión aumentó. Demasiado grande. El consolador que ella había comprado había sido uno de los más grandes, por lo menos ella así lo había pensado, y las primeras ocasiones, lo había tomado fácilmente. Pero su se*xo no se abría tan fácilmente para él.
Despacio, su cuerpo se calmo. Pensando que él había escuchado el dolor en sus quejidos, ya que lo sintió retroceder. Una áspera mano subió hasta su mejilla y él preguntó — ¿No has estado con un hombre, verdad?
Su aliento se agolpó en sus pulmones cuando ella dijo —No.
La satisfacción pareció fluir de él cuando bajó su cabeza, tomando su boca suavemente, abriendo sus labios y deslizando su lengua dentro de su boca para probarla. Ella pudo probarse en él, probar la crema de su se*xo en sus labios y lengua cuando él la besaba.
nick esperó un poco hasta que la tensión abandonara su cuerpo, frenando la necesidad de tomarla como siempre había soñado, joderla duramente y rápido hasta conseguir que ella gritara su nombre. Pero ella no sabía su nombre. Y no iba a iniciar a una virgen de aquella forma.
Una vez que se relajó, separo su boca de ella y cambió de posición, apoyando su peso en sus manos. —Lo siento, pero esta vez te dolerá un poco, — murmuró él. —No será demasiado malo, lo prometo. Te gustaría tomar tu vibrador y así ayudarte. — nick se estremeció cuando las paredes de su sexo se apretaron hábilmente, abrazando la gruesa cabeza de su pe*ne haciéndolo gem*ir, se retiro, moviéndose hacia abajo hasta estar entre sus muslos una vez más. Elevando sus caderas con sus manos, él se llevo su clí*toris a su boca, amamantándose, antes de conducir su lengua dentro de su (tn) se*xo. Él levantó su cabeza y comenzó a lamerla como un animal, deslizando dos dedos en su se*xo, haciendo girar su muñeca cuando él los deslizó en su interior. —Tienes la crema más (tn) — refunfuñó, bajando su cabeza y bebiendo a lengüetadas el chorrito del jugo que se deslizaba de ella. —Y eres tan apretada, tan suave.
Él alternó jodienda con su lengua y con sus dedos hasta que ella gimió y gimió, con su cuerpo apretado y arqueado con la necesidad de correrse, y luego él se movió hasta quedar sobre sus caderas, colocándose entre sus muslos, dándole un codazo así aumentar el espacio, mirando se*xo enrojecido con su p*@e en su entrada, luego él deslizó sus manos por bajo para coger su trasero y así levantarla.
Ella se estremeció cuando lo sintió sondearla, con su áspera y atractiva voz susurrándola en el oído, murmurando —Esto va a ser bueno, cariño. Estas mojada, caliente y lista para que te joda.
Entonces él salió sólo un poco, únicamente hasta que la cabeza de su p*ene estuviera en su interior, antes de que él la asiera fuertemente y se levantara encima de ella, empujando despiadadamente por su apretado interior, hasta que estuvo sepultado profundamente, con sus pelotas descansando contra la hendidura. —Shh, — murmuró él contra su oído cuando ella se arqueó, con un grito desigual que resonó en la oscura habitación, sintiendo la húmeda y caliente caída de sus lágrimas contra sus labios cuando él besó su cara.
Ella lanzó un grito, abrasador, rasgado de dolor mientras se agolpaban sus lágrimas en los ojos. ¿No demasiado doloroso? ¿Y qué infierno era esto? Él comenzó a moverse y ella se estremeció, sólo para estremecerse por la sorpresa cuando el placer la hizo arquearse. Ella sintió el plástico fresco contra su clítoris y luego las poderosas embestida que emitía. Él se adentraba repetidamente y despacio dentro de ella, esperando que ella se relajarse a su alrededor una vez más.
— ¿Sabes que las mujeres tienen un punto en su se*xo que las conducirá casi rápidamente cuándo se les toca? — él susurró contra su pecho a la vez que él lamía y pellizcaba su suave carne. Él cambió de ángulo, moviéndose un poco más hacia arriba por su cuerpo y girando sus caderas, moviendo la bala contra ella, y haciendo que ella soltara un grito estrangulado, como su p*@e tocó el punto del que él hablaba. —Y aquí esta lo suyo. ¿Te gusta así?
Ella movió su cabeza y él dijo —Háblame. Dime que si te gusta esto. Dime como de bueno es para jod*erte.
Su cara estaba ruborizada pero ella susurró, —Me gusta esto. He estado esperándote tanto tiempo para que me folles. — Ella tembló cuando sintió la larga mascara, con el pelo sedoso sobre su cara y cuello, y luego la mojada y caliente boca en su cuello, sintiendo un pequeño dolor (tn) de sus agudos dientes cuando él la marcó. Sintiendo su duro cuerpo directamente contra ella, fuerte y largo, caliente y liso.
Ella giró su cabeza, frotando un lado de su cara contra la almohada, intentando quitar la venda de sus ojos. Ella quería verlo, quería ver la forma de sus ojos, el color de su pelo que cepillaba sinuosamente sobre su cuerpo. Pero la venda de sus ojos se quedó tercamente en el lugar, llenándola de frustración, y ella siseó.
—Déjame verte.
—Todavía no —dijo, moviéndose de modo que él se quedo arrodillado entre sus muslos, con sus manos sosteniéndola sólo por debajo de sus costillas, arqueando su espalda hacia arriba. —He estado como loco este último año, mirándote cuando salías con ese bastardo de beep, preguntándome si le dejarías tocarte. Eres tan bonita, tan sexy. Siempre me pareciste una pequeña muñeca de loza con tus grandes ojos azules y tu rosada boca. — Él condujo su p*@e en ella, la bala desapareció cuando él la levantó, atrayendo la mitad de su cuerpo en el colchón. —Y ahora eres mi muñeca. Ningún otro hombre te ha jodido alguna vez. Ningún otro hombre alguna vez lo va hacer.
Ella se estremeció, cuando el fuego paso como un rayo cada vez que él sepultaba su se*xo dentro de ella, gimiendo cuando él golpeo al pequeño manojo de nervios dentro de su se*xo, deslizándose hacia delante para así acariciar la boca de su matriz.
nick pasó su mirada posesivamente por su cuerpo, de la negra tira que cubría su encantadora cara, su boca era un capullo de rosa abierto. Su cuello delgado y hombros estrechos acompañaban había abajo hasta las dos redondos, y pequeños y coquetos pechos extendidos con pezo*nes de un profundo color— ¿rosa?, ¿marrón?—en esta luz incierta, él no lo sabía. Sus costillas se veían frágiles, y su cintura era diminuta, antes de aumentar en sus caderas. Tan leve como ella era, nick sabía que ella tenía uno de los traseros más perfectos que había visto alguna vez—pleno, curvo, en forma de corazón.
Él separo los pálidos y suaves rizos que tapaban su centro, deslizándose hacia dentro a sus profundidades mojadas con su crema. Él movió su mano de modo que pudiera jugar con su aumentado clítoris, rodeándolo de la misma forma que la había visto masturbarse, gratamente satisfecho del caliente desbordamiento de ella a la vez que se apretaba a su alrededor, su vaina agarrando su p*ene cuando ella se acercaba al punto culminante. —Has estado esperándome — susurró él con temor. —Respondes tan fácilmente. ¿Has estado esperando esto, a mí?
¿Lo habría hecho ella? ¿Cuántos tipos se habían alejado con desagrado porque ella no podía encenderse con sus cuerpos? Su toque siempre parecía tan tibio, tan suave. Sí. Ella había estado esperándolo. ¿Pero maldita sea, quién era él? Su atractiva voz llevo un recuerdo a su mente, algo familiar, muy familiar. Si ella pudiera pensar en algo más que el fuego en su sexo, sólo así podría ser capaz de recordar.
Pero él no la dejaría. Él salió y se condujo más duramente dentro de ella. — ¿No gozas, (tn)? Dime lo que quieres oír…o me pararé.
—He estado esperándote — suspiró. — ¿Por qué si no, todavía sería virgen?
—Mía, — dijo él guturalmente, antes de inclinarse sobre ella y llenarla profundamente, introduciendo todo su p*@e. —Mía. Mía. Mía. — refunfuñó monótonamente mientras él la folla*ba duramente.
(tn) gritó, ondas calientes de placer doloroso rompieron sobre ella, liberando algo dentro de su interior que fluyó en una inundación repentina de calor a la vez que él la llenaba. Ella comenzó a gemir y gritar en cada empuje. —Otra vez — pidió él, cambiando y movi*endo sus caderas, para que su p*@e se introdujera más dentro de ella, sobando su clí*toris cada vez que se conducía dentro. —Otra vez. Córrete otra vez, para mí, (tn). Dejarme oírlo. Déjame sentirlo.
La abrió, forzándola otra vez, y su cuerpo se sintió demasiado pequeño para toda la rabiaba que sentía. El fuego y el aligeramiento del quemazón de sus venas mientras el punto culminante se agolpaba en su vientre, estallando en una serie de agudos y cortos gritos mientras ella intentaba por freno a su p*@e. Él se corrió, llenando su se*xo con el caliente y cremoso semen, mientras gritaba su nombre.
Algo oscuro surgió en su mente, cuando el orgasmo llegó, casi tocándola. Ella lo dejo pasar brevemente, dejándola agotada, él había desatado sus manos y lavaba el semen y la crema de sus muslos. —No llevé ningún con*dón — dijo él escuetamente, cuando él acarició la tela mojada sobre sus muslos. —Creo que debía de haberlo utilizado, pero tenía que sentirte alrededor de mí, sólo tu.
Ella alcanzó la vendar de sus ojos pero él la paró, cogiendo sus manos y besando sus palmas. —No. No esta noche. Dame esta noche.
—Quiero verte — dijo, tirando de sus manos.
—Me ves todo el tiempo, — dijo él, con voz resuelta, pero triste. —Todo el tiempo. Pero nunca realmente me has mirado.
nick contuvo sus manos, lejos de la venda de los ojos al tiempo que él se colocaba a un lado de ella. —Me conoces. Siempre he estado aquí. Pero nunca has visto cuánto te amo, cuánto te necesito. He estado muriéndome por estar dentro de ti, por hacerte el amor, por ver como te corres cuando estas contra mi boca, por oírte ge*mir y g*emir y gritar cuando te corres. Y nunca me viste para esto.
Él la montó, con sus rodillas a los lados, deslizándose con cuidado dentro de su sensible sexo. —Me alegro de que ningún otro hombre te haya tocado. Pero esto lo hace más difícil. Como yo había planeado joder*te durante toda la noche y lo voy hacer. Pero sé que va a ser doloroso para ti.
—No me preocupa — susurró ella, arqueando sus caderas, tomándole profundamente dentro de su cuerpo. Él liberó sus manos y ella las deslizó por sus brazos, recorriendo alrededor de sus hombros, sintiendo sus poderosos músculos antes de que ella sepultara sus manos sobre su pec*ho, sobre su sedoso pelo. Ella había sentido que esto se había caído contra su cara la primera vez, había sentido estas puntas jugar con sus pechos. Suave, gruesos y sedosos, le caían sobre sus hombros. Amplios hombros, esos musculosos y fibrosos brazos, pecho amplio. Ella podría sentir todo eso, su duro vientre contra el suyo, y los sólidos muslos de él que había extendido sus piernas habían sido pesados con mucha masa muscular. Él era fuerte, su hombre misterioso. Él podría partirla fácilmente en dos, pero él se preocupaba de no lastimarla. —Te quiero

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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Jue Abr 28, 2011 8:50 pm

Su poderoso cuerpo se estremeció contra el suyo cuando ella dijo esto, mientras él se conducía en ella con un grito—su erec*to p*@e cavando en su profundidad, en los apretados tejidos de su matriz que lo alojaban una vez más. —No tienes ni idea de cuanto he esperado a oír esto, (tn), cariño— gruñó, saliendo y conduciéndose en su hogar otra vez, con sus pelotas golpeándose contra ella a cada empuje.
nick tomo aire cuando él se levantó desde su interior, ella estaba mojada, con sus hábiles paredes se apretaban alrededor de él. Ella, todavía no tenía la suficiente experiencia para que entrara fácilmente, ahora mismo, aunque ella estaba mojada por su propia excitación, y apunto de correrse. A él le parecía que su p*@e estaba cavando en una toma eléctrica y envuelto en mojada seda. Las calientes sacudidas pasaron como un rayo por él, bajando por su espalda hasta reunirse sobre su sexo cuando sintió que estaba cerca de llegar a su punto culminante.
Él salio salvajemente. No tan rápido. No esta vez. Él la echo sobre su vientre y la levantó sobre sus rodillas, intentando apartar la mirada de su trasero expuesto. Bajando su cabeza, él la lamió, lamido la sensible e intima zona de su ano, poseyéndola todavía más cuando ella grito y trató de moverse.
—No lo hagas — la advirtió rápidamente. —Sabias que te haría esto. Te lo dije, en las cartas, por teléfono, sobre como seria sentir mi p*@e dentro de tu (tn) y pequeño ano. No te jodere por ahí esta noche, pero le probaré, te abriré. Y si luchas contra mí, tendré que volver a amarrarte otra vez.
—No puedes — jadeó ella, cambiando de posición, alejándose de él.
Él gruñó y agarró sus caderas, fijándola en su sitio. —Sí puedo. Y vas a tomarme, y te va a gustar lo que te haga. — Él llevo su mano a su boca, lamiéndose un dedo, mojándole a fondo antes de presionarlo contra su apretado agujero, presionándolo. —Dime si no te gusta, — él la desafió suavemente cuando ella jadeó, al sentir como lo empapaba con su crema.
Él la abandonó, refrenándose suavemente —Permanece así, esto te gustará. — nick desenredo la varita delgada que había en la mesita de noche y el lubricante antes de volver y arrodillarse detrás de ella, sintiéndola temblar. Su peso estaba apoyado sobre sus codos, con la cara sobre el colchón y su sedoso pelo escondiendo toda expresión a él. Después de lubricar la varita, coloco la cabeza ligeramente doblada contra su ano y comenzó a introducirla, sonriendo cuando ella comenzó a gemir y a estremecerse, meciendo sus caderas hacia atrás contra el objeto cuando él se retiró.
—Empuja —susurró él, apretándolo contra ella. —Voy a deslizarlo dentro de ti y te dolerá menos si empujas.
(tn) lanzó un grito cuando este le produjo un dolor ardiente. Luego se estremeció cuando su mano dio unas palmadas a su trasero, gruñendo —Empuja. — Ella lo hizo, indefensa, y sintiendo que se deslizaba dentro, entre los apretados músculos de allí, el dolor ardiente se intensificó cuando se deslizó más profundamente, hasta que estuvo alojado en su totalidad dentro de ella.
Entonces él agarró sus caderas, sosteniéndola todavía y manteniéndola estable para que su p*@e comenzara a sondear. Ahora, su entrada era más estrecha, gracias a la varita en su ano y nick apretó sus dientes cuando ella despacio se abrió a su alrededor, dejándole deslizarse totalmente dentro de ella. Su ano y caderas temblaban y un pequeño gimoteo salio de sus labios. —Sé que esto ahora mismo te duele un poco — la calmó, moviendo la varita despacio, deleitándose con el cremoso calor de su cuerpo y como su se*xo le tenia fuertemente sujeto.
¿Daño? Infierno, esto que sí dolía, y no un poco. (tn) se sostuvo todavía, con miedo de moverse, quemándose , sintiendo la presión intensa dentro hasta el mismísimo fondo mientras la montaba, notando la intrusión gruesa de su p*@e y la de la varilla, esa combinaron la hacia sentirse partida en dos.
Pero repentinamente el dolor desapareció, cuando él la rodeo y agarró su clítoris, pellizcándole, masajeándole, haciéndolo girar entre su pulgar e índice hasta que monto su mano con impaciencia, buscando el placer que le traía esa acción. Él impulsó su mano abajo entre sus muslos y pidió — Hazlo así. — Una vez que ella comenzó, él plantó sus manos sobre sus caderas y comenzó a bombear su mojada y sedosa hendidura, con fuerza, profundamente y rápido. Cada vez que él salía, la varita dentro de su ano se retiraría un poco, cada empuje de su cuerpo hacia dentro, esta se conducía también era como si ella estuviera siendo doblemente penetrada.
Ella sintió que de repente el orgasmo arremetía contra ella, tomándola en su caliente y apretado abrazo cuando ella explotó, la crema salió a chorro de ella en un géiser cuando él se retiro, de modo que fue bañado con sus jugos cuando él se introdujo dentro. — ¿Te gusta esto?— Jadeó él. —Lo amas. Pues imagínate cuando estés lista para sentirme y pueda joder tu ano.
Cuando él habló, se sacudía, alzándose para jugar con su clítoris mientras ella sufría casi un colapso, ya no siendo capaz nada más que de permanecer allí y tomarlo. —Otra vez. Córrete otra vez — ronroneó él, cabalgándola de modo que ella solo podía permanecer recta contra la cama y él palpitando dentro de su sexo que se convulsiona. —Córrete otra vez, pequeña (tn). Estas tan apretada y mojada, tan caliente y hambrienta. ¿Me dejaras? Déjame joderte por tu pequeño y apretado ano, y gimotearas para mí, ¿verdad?
—Sí — gimió ella monótonamente sobre el colchón, un canto inútil cuando sus mágicas manos y p*@e la llevaron hacia otro orgasmo. Cualquier cosa. Cualquier cosa. Sí…sí… ¡SÍ!
nick rugió y la inundó con su semilla, su p*@e se convulsionó y se sacudió cuando él se corrió en el apretado abrazo de su mojada vaina.
Él la coloco a su lado, y así la abrazó, con su espalda apretada contra su pecho, su antebrazo descansando sobre sus costillas, justo debajo de sus temblorosos pechos. —Dulzura — refunfuñó él, enterrando su cara en su pelo y absorbiendo su olor. —Yo siempre supe que serias maravillosa.
— ¿Quien…quien eres? — preguntó, con su respiración inestable y la voz áspera.
Silenciosamente, él susurró —Adivínalo.
Pero antes de que ella pudiera intentar o preguntar algo más, ella cayó en el sueño, abrigada con sus brazos, sus muslos y con su hendidura mojada por semilla y la delgada varita todavía sepultada dentro de su ano, estirándola.
CAPÍTULO CUATRO

nick se despertó cuando ella se movió arrojándose sobre su vientre. Echando un vistazo al reloj, vio que pronto amanecería. Es el momento de irse, se dijo. Balanceó sus piernas sobre el borde de la cama.
Ella era tan bonita, pensó, sintiendo como le daba un vuelco al corazón. Dios, ¿Desde cuánto la había amado? Desde siempre. Ella y su familia se habían mudado a la casa de enfrente cuando era solamente tenia seis años, y él solo era unos meses mayor. Él se había quedado parado en la casa de sus padres cuando el coche se detuvo, con la esperanza de que fuera algún muchacho o alguien con quien jugar a la pelota o al escondite.
Sin embargo, había tropezado, se caído en frente de ella, cuando salió del automóvil y acabo tendido allí en el suelo, sobre su estómago con sus vaqueros sucios y camiseta - mirando fijamente a la pequeña niña que estaba delante de él y que se parecía a un ángel. Entonces había tenido el pelo rojo, y había escuchado alguien llamarla fresa rubia. La había molestado que la llamaran Fresita- aunque su pelo había empezado a aclararse a un rubio un año más tarde, hasta que este se hizo más fuerte, y ahora los tenia como si el sol los hubiera besado hasta dejarlos rubios.
Fresita, la había llamado. Su pequeña y (tn) fresa era cómo había pensado en ella durante todos estos años.
Silenciosamente comenzó a juntar la mayoría de sus materiales, colocando en su lugar la venda en los ojos, y sacando la varilla en su an*o. Saco papel y pluma de su bolsa, y escribió:
Sabía que parecería como tocar el cielo. No puedo esperar a ser dentro de ti otra vez.
Usa la varilla,
Te quiero...
Él contempló las dos últimas palabras. Nunca se lo había dicho. No había querido asustarla. No quería que pensara que estaba loco. Por supuesto, ella despertaría con ese pensamiento ahora. Guardo la pluma en su bolsa, dobló el papel y lo coloco bajo su reloj de porcelana con dragones trepadores alrededor de el.
Silenciosamente, salio del cuarto, mirándola hasta que alcanzó la esquina del pasillo, y luego bajo por las escaleras.
* * * * *
(tn) se despertó despacio, con su cuerpo rígido y dolorido. Sus ojos se abrieron ante el dolor que sintió en su parte trasera mientras se estiraba y recordaba. Oh, maldición. Él había venido. Ellos habían hecho el amor.
Salió de la cama, despacio, cautelosamente, haciendo una pequeña mueca cuando vio que estaba sola. Ella echó un vistazo a su reloj. Viendo de bajo un papel de color marfil.
Ella enrojeció ante las dos primeras líneas, sintiendo un vuelco en su corazón cuando leyó lo siguiente, hasta llegar al final.
Te quiero…
Ella lo conocía. Él le había dicho que desde hace mucho tiempo. Alguien que se había movido sigilosamente en su casa por la noche y la había hecho el amor, tomándola, atándola, y golpeando su trasero, haciéndole todas las cosas que ella había soñado. Con un movimiento de caderas, confesó silenciosamente, y algunas cosas de las que ella no había soñado hasta el momento.
¿Te gusta esto?. Lo amas. Pues imagínate cuando estés lista para sentirme y pueda joder tu ano.
Su áspera voz la había acariciado tanto como sus manos.
Ella tenía que hacer algo, decidió, contemplando el brillante anillo de diamantes en su dedo. No había querido una piedra tan llamativa y grande. Le habría gustado algo sencillo, tal vez hasta una perla. Pero max no la había escuchado. Él nunca la escuchaba.
Ella no podía casarse con él.
Despacio, se deslizó el anillo de su dedo y lo metió en su caja en su cómoda.
Y ella dejó la varilla mientras se duchaba.
nick miró hacia la puerta cuando ella salió de la casa, vestida con unos pantalones cortos para hacer footing y un top de deporte. Él se unió antes de que ella hubiera dejado su calzada y para preguntar — ¿Quieres compañía?
Ella se rió de él distraídamente y contestó —Siempre eres bienvenido, nick.
Ella parecía cansada. Con la mirada cansada. Olía fabulosamente. — ¿Cómo va el trabajo esta semana? — preguntó él causalmente cuando doblaron la esquina y se dirigieron hacia el pequeño parque a una milla de distancia.
Ella se encogió de hombros. —Aburrida. Frustrante. Siempre lo mismo, todo igual. ¿Y la escuela?
—De rechupete — dijo él sucintamente. —Una escuela preparatoria de sabelotodos que bromean y que no sabrán lo que es la verdadera vida ni aunque esta les mordiera en el trasero. Pequeños bastardos ricos que flotan sobre el dinero de Papá.
Ella se rió. —Tú no eres mucho más mayor que ellos.
Pero él apenas la escuchaba. Algo capto su mirada. Disminuyendo la velocidad, él extendió la mano y agarró su mano cuando ella se paró, contemplándola con las cejas levantadas. — ¿Estas bien? — preguntó ella.
— ¿Dónde está el pedrusco? —preguntó él, cuidando de mantener su voz al mismo nivel como si la pregunta se le hubiera escapado sin querer.
Ella retiró su mano, pero él no la dejó ir. No podía dejarla ir. Inquieta, ella dijo —Sabia que iba a ser un error, el aceptar el anillo. Pero aún no se lo he dicho a max.
— ¿De qué debes hablarle? Que no deseas casarte con él — dijo nick, despacio fue soltándola de su apretón y dejando sus dedos libres.
—He estado saliendo con él por más de un año— dijo quedamente. —Le debo algún tipo de explicación. Y no sé qué le voy a decir. Sólo sé que no puedo casarme con él. max es… no sé y he comprendido que… no es lo que necesito.
—Dile eso— dijo nick, sintiendo una caliente satisfacción que pasaba a través de él. —Sólo dile eso.
Conteniendo el aliento, ella puso sus ojos en blanco. —Sí, justo como eso — refunfuñó, sacudiendo su cabeza.
nick extendió la mano, retirando unas hebras sedosas de cabello rubio de su cara y dijo —Sí. Justo tan sencillo como eso.
CAPÍTULO CINCO

Ella no llamó max ese día. Aun no estaba lista. No importaba como nick lo hizo de parecer de fácil, no era tan sencillo. Ella se introdujo en el agua caliente, con las burbujas que flotaban a su alrededor y las velas que había encendido dando una luz suave al cuarto de baño.
El agua perfumada se deslizaba por su cuerpo cuando ella se puso de pie un tiempo después, su cuerpo se sentía suave y calmado después del largo baño. Acarició su cuerpo secándolo con una toalla y se alzó hasta liberar su cabello, cuando la puerta se abrió despacio. Contuvo su respiración, pero sin sentir miedo.
—Cierra los ojos, (tn) — su amante misterioso susurró con una voz ya familiar y áspera.
Sus parpados se mantuvieron cerrados y ella escuchó como él entraba. Escuchó los pequeños y suaves soplos de aire y al oler ligeramente a humo le dijo que él había apagado las velas, por lo que abrió sus ojos para contemplar la oscuridad. Él había apagado el resto de las luces en la casa antes de llegar hasta ella.
Calientes, fueron los brazos que se aproximaron a ella y la apretaron contra un cuerpo duro y varonil, y ella tembló cuando él onduló sus caderas cubiertas con los vaqueros contra su cuerpo. —Estaba esperando que tú volvieras esta noche— susurró ella entrecortadamente cuando sus manos se arrastraron hasta los cuencos que formaban sus pe*chos.
Pellizcó sus pe*zones ligeramente cuando murmuro contra su cuello —No pude irme sin tocarte esta noche. Te necesito. — Hizo un ruido áspero cuando dijo estas últimas palabras en su oreja, mientras una mano bajaba por su cuerpo para liberar su miem*bro. — ¿Viste mi nota?
—Sí…— siseo ella, sintiendo como él deslizaba sus manos por su torso y la obligaba a inclinarse, haciendo que ella apoyara su peso sobre el lavabo. —La encontré.
—Es verdad que te amo, (tn). Siempre te he amado —dijo él, deslizándose hasta la grieta de entre sus nalgas. Un dedo sondeó el diminuto agujero de allí y él sonrió cuando ella tembló. —Un día, tú vas a mirarme y vas a decirme que te lo haga por detrás.
Refunfuñando, preguntó — ¿Cómo podría? Tú aún no me has dejado mirarte.
Sonrío contra su hombro, y dijo —Se paciente.
Ella jadeó, cuando él deslizó dos dedos dentro de su hendidura mojada. Ella se preguntó cuando él notaría…
—Te has afeitado — susurró bruscamente, acariciando los labios desnudos de su sexo.
—Con cera. — Y esto le había dolido. Pero ella había recordado algún comentario suyo—él susurrando por teléfono como le gustaría probar a una mujer, y la amaría mejor cuando ella se quitara el pelo púbico así él podría la*mer y jugar con su carne desnuda sin ningún impedimento.
— ¿Para mí?
—Sí, — dijo ella suspirando.
nick sonrió y susurró —Bien. — Entonces él se puso de rodillas, presionado su cara contra su fragante carne, sumergiendo su lengua dentro. Sosteniéndola cuando sus rodillas se doblaban, sosteniéndola mientras él bebía de su interior, gimiendo de placer cuando la crema comenzó a fluir más pesadamente de ella.
(tn) gi*mió y lanzó un grito, sintiendo su boca contra los labios desnudos de su -------------*o, estremeciéndose cuando él usó sus pulgares para separarla y así él poder empujar su lengua dentro. Él se paró y la forzó elevándola y apoyando su trasero desnudo sobre el borde del lavabo antes se zambullía otra vez en su hendidura. —(tn) — murmuro el, chupando de ella avariciosamente. Sus manos apretaron su sedoso y largo pelo, ella apartó la mirada,

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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

Mensaje por yolandaporjoe el Lun Mayo 16, 2011 9:18 pm

satisfecha por poder percibir algo de él. Sus ojos se habían ajustado a la oscuridad, pero estaba demasiado oscuro para distinguir su cara. Pelo oscuro, definitivamente, pero nada de su cara, nada que la diría alguna pista de quien era.
Entrelazando sus piernas alrededor de él, gritó, sujetando su cabeza fuertemente contra ella mientras la lamía y la chupaba hasta llegar a un increíble orgasmo. —Buen polvo, pequeño y agradable, verdad dulzura— murmuró, colocándose sobre sus pies antes de agarrar sus caderas e impulsarla así él poder girarla.
Todavía estaba temblando y temblando del orgasmo cuando un objeto grueso y fresco se adentro en su va*gina. Escuchó un clic y luego sus rodillas se flexionaron cuando el conso*lador empezó a vibrar dentro de ella, algo en el exterior presionó su clítoris, lanzándola al éxtasis. —Oh, oh,… de ohhh— soltó un quejido, cambiando y retorciéndose contra él, meciendo sus caderas y acercándose hacia el consolador cuando este se presionaba mas arriba, en su interior.
Sintió la varilla en su an*o otra vez y se calmó instintivamente. Estaba mojado, calentado por su mano, e hizo presión, dejándolo dentro sólo con muy poco esfuerzo. Gritó cuando lo empujó más hondo y rápido, sus rodillas derrumbándose, solamente su agarre la mantenían recta. La bajó al suelo suavemente antes de tomar la varilla y empezar a accionarla, despacio, dentro y fuera de su estrecho agujero.
Las vibraciones dentro de su v@$*%a eran intensas, calientes, y exquisitas, haciéndola temblar y estremecerse mientras continuaba con la varilla por su ano, moviéndose de un lado al otro, arriba y abajo sólo ligeramente. Preparándola, pensaba con vehemencia. Para él.—Dentro de mí— grito ahogadamente. —Quiero sentirte dentro de mí.
— ¿Sentir qué?— Molestó, saco despacio el vibrador de su cuerpo.
—Tu un… tu… oh, por favor— gimió, retrocediendo contra él por la demanda.
—Mie*mbro — susurró él contra su espalda, bajando su cabeza para deslizar su lengua alrededor de su ano, donde la varilla estaba sepultada profundamente dentro. —Quieres mi mie*mbro dentro de ti —sugirió él, sacando el vibrador completamente y abandonándolo a un lado antes de montarla y conducirse completamente dentro, con un profundo golpe.
—Miembro — susurró ella sumisamente, gimiendo cuando él empujó sus caderas hacia abajo y la llenó profundamente con su duro miembro, conduciendo la varilla dentro de su receptivo ano con cada golpe.
Ella había tomado la varilla fácilmente, pensó nick, curvándose hacia bajo para asegurarse de que cada vez que él empujaba dentro de su cremosa vaina, la varilla se condujera dentro de su an*o. Él había llevado una más grande que la de la noche pasada, pero no había esperado ser capaz de usarla. Pero él lo había hecho. Y tal vez próxima vez, él la jodería de aquella forma, por su pequeño y tierno orificio.
Ella estaba mojada, sus apretadas paredes agarraron su p*@e, cuando él se introdujo, como si ella tratara de mantenerlo dentro de ella. Un carril sedoso. Y muy apretadamente. Él tuvo que excavar dentro a cada paso, su pequeño y humedecido sexo se agarra a él, se adhería a él, con cada golpe. Él podría sentirlo, el orgasmo que ya se estaba formando en la base de su espalda y él salió, sin hacer caso del comportamiento indefenso de ella, al soltar un pequeño y hambriento grito.
—Más — susurró él contra su cuello mientras se acercaba a sus pies. —Hay tantas cosas que podemos hacer nosotros esta noche.
La luna se escondía esta noche detrás de un grueso banco de nubes así que hizo caso omiso de la venda que había tirado en el cabecero mientras la guiaba a la cama fácilmente, su visión nocturna era excelente. —Te atare otra vez— le dijo, tomando los finos cordones de seda y atándola, por los brazos, de modo que sus manos estuvieron pegadas a sus muslos. Tardó mucho tiempo, especialmente debido a que gasto el tiempo besando sus pezones, o por detrás de sus rodillas y chupando su clítoris, o presionar la varilla en su ano.
—Te gusta así — murmuró el, elogiándola cuando ella se resistió y se retorció cuando él condujo la delgada varilla más profundamente, más adentro en su ano.
—Sí — gritó ella. Él la reclinó en la cama, posándola. Sus manos la abandonaron brevemente y ella lo oyó sacudir algo. Algo frío se coloco sobre su vientre después de un ruido y ella pudo oler la crema. Nata montada. Su cabeza se echo hacia atrás y chilló sorprendida, cuando él la lamió de su plano vientre. Entonces él lo dirigió hacia su hendidura, extendiendo sus labios y colocando la boquilla dentro de ella mientras ella chillaba y se resistía.
—Pastelitos de fresa — murmuró él sin pensar mientras la comió por completo y avariciosamente, lamiendo y chupando hasta que hubo absorbido cada rastro de nata montada, y a continuación levanto sus caderas hacia su cara rítmicamente, haciéndola gritar al llevarla hasta el final con su boca. —(tn), (tn) fresita.Cuando él la hizo rodar sobre su vientre, ella estaba agotada, con su cuerpo todavía temblando por el orgasmo. Él apoyó su cuerpo sobre un montón de almohadas y saco la varilla despacio de su cuerpo. Bajando su cabeza, dándole un beso caliente sobre su sensible trasero, sondeándolo con su lengua y gimiendo cuando ella se abrió para él sólo un poco.
Él extendió la mano buscando con sus dedos el enchufe en el extremo, más grueso y más largo que la varilla. Después lo mojo con lubricante, nick lo presionó contra su ano, pero antes de que él pudiera decirle que se relajara, ella ya había apretado. Ella se estremeció un poco cuando avanzó, pero él la sostenía por sus caderas, sosteniéndola a la vez que lo introducía despacio dentro de su cuerpo. —Es más grande, tiene que ser así, vamos abrirte hasta que me puedas tomar, — ronroneó contra su cuello, susurrando el elogio y el estímulo. —Relájate, disfruta. Piensa qué buena es la sensación, sobre ese pequeño dolor. Te gusta un poco de dolor, ¿no?
Gimi*ó sin pensar, moviendo su cabeza, sus manos y brazos se esforzaron por liberarse. Los cordones de seda se apretaron a su piel deliciosamente, atándola eficazmente y completamente. Forzando a salir aire en sus pulmones, gritó cuando la presión en llamas dentro de su ano crecía y crecía, enviando llamaradas de calor por sus venas a través de ella, persiguiendo las punzadas diminutas del dolor.
Justo cuando ella pensó que ya no podía tomar más, este quedo alojado completamente dentro de ella. Él estaba sobre su espalda, con su cabeza entre sus muslos, sorbiendo y con su lengua jugando con su clítor*is, atravesando sus pliegues internos y empujando dentro hasta que se elevo y monto su boca mientras se mecía, hasta gritar y pedir por la liberación. Una mano se elevó y aterrizó bruscamente sobre su trasero y la empujó, enviándola directa hacia el clím*ax.
Él se separó y empujó hacia abajo, agarrado sus caderas y conduciéndose dentro de ella, cabalgándola dura y ásperamente, golpeando su ano, adentrándose en su se*xo y gritando su nombre.
Ella era apretada, tan apretada a su alrededor que tuvo que esforzarse por introducir su sexo dentro de ella. Las nubes se habían separado y ahora la luna brillaba por la claraboya, arrojando una débil luz plateada sobre el lugar. nick gritó y maldijo, pero la fo*lló duro, estremeciendo mientras se encorvaba y lloró intentando bajar sus manos, pero los cordones plateados que la ataban brillaban bajo la luz de la luna. ÉL mantuvo su cabeza bajada, en las sombras, y cuando levantó su cabeza ligeramente, presionó su mano contra su cara, impidiéndola verlo.
(tn) gritó de frustración y luego de placer cuando él se condujo hacia atrás y adentro hasta el final, bramando encima de ella mientras él la llenaba con su semen caliente y cremoso.
Momentos después, (tn) luchó por incorporarse, impaciente por ver su cara. Pero la puso sobre su estómago, colocándose encima de su espalda.

yolandaporjoe
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rock Re: NATA MONTADA Y SEDA (NICK Y TU)

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